viernes, 27 de septiembre de 2013

Divagando antes de volar



♫♫ I have waiting for you
everything is done

Me gusta el aeropuerto
me gusta beber en el aeropuerto
me gusta beber sin control en el aeropuerto

Me gusta ver gente en el aeropuerto
me gusta ver gente sin control en el aeropuerto

Only ask them what is the promess

Aquí no hay fronteras
ni siquiera territorios
aquí no existe la noche (solo cierran un rato y abren mas tarde)
el cielo es un infinito y a la vez límite para todos
nadie baila solo se camina en una danza sin ritmo
el diálogo solo existe
para aparentar la voz humana
la verdad es tan falsa
y la falsedad es la pura verdad
Todos son la gran Fraternidad del Sol!

I ll be there tonight, my love

Me gusta todo esto
justo antes que se caiga el avión
y cuando esto suceda estaré borracho y sonriendo
y ellos sobrios y asustados,
llorando
deseando estar tan borrachos y sonrientes como yo
pensando en querer y no lo hicieron
pensando en pensar y tampoco lo hicieron
pensando en dejar y nada dejaron

said good bye, I ll be come next summer

yo tampoco quise, pensé ni dejé
pero estoy borracho y sonriente y nada de eso me importa ya
aunque en el último segundo
pedí perdón por ser tan estúpido

Then call my heroes, did you know where is the exit door ?

y quise llorar
y tuve miedo...

Ya no importa
todo se puso turbio Yellow
ya encontré un nuevo refugio
ya no pego los ojos ni me toca masticar
ya no siento tristeza
ya no llegan las mentiras
o mejor dicho, mas nunca se irán....

and i wonder when Elvys said: I ve got to go!
Baby oh oh
Uhh Uhh Uhh Uuuuuhh♫♫

...me ahogué creo que por borracho y sonriente!

Noc,Noc
ATENCION, PASAJEROS DEL VUELO 332 DE VENEZOLANA, ABORDAR POR LA PUERTA NRO. 6!!

martes, 24 de septiembre de 2013

Divagaciones Malignas


Esto me ocurrió hace unos días, domingo en la mañana para ser mas preciso, durante uno de los veranos más calurosos que ha habido por estas tierras. Sobre el asfalto flotaba aquel espejismo que se asemeja al agua, indicativo de la altísima temperatura. Nadie sale por temor a que se le seque la carne en cuestión de minutos y morir miserablemente. Nadie, excepto aquel solitario transeúnte que caminaba sin sentirse afectado por la temperatura. Iba vestido de pantalón jeans y camisa de algodón de un azul descolorido, una gorra roja desteñida y zapatos negros de suela bastante desgastados, nada que llamara la atención al primer vistazo. Sobre su hombro derecho, llevaba una especie de mochila de espalda, seguramente con algunas pocas pertenencias. Su mirada estaba sumergida sobre el trayecto que hacia, distraído de todo lo que le rodeaba, pudiera decirse que no pensaba, solo caminaba impulsado por el simple balanceo de sus piernas.
Yo salía en ese momento de mi casa buscando escapar de la terrible desolación  en que se encontraba aquel pueblo, y así dirigirme sin rumbo lo más lejos posible del lugar. Bajé desesperado las escaleras con ganas de entrar a mi auto y encender el aire acondicionado a su máxima potencia. Mientras hurgaba en mis bolsillos para encontrar la llave, de pronto sentí que el calor se incrementaba haciendo que se neutralizaran mis propias fuerzas hasta casi su total extinción. Solté el llavero para liberar mis manos y así poder recostarme del carro antes de caerme. Solo pude voltear y darme cuenta de su presencia, acercándose cada vez más hacia mí de forma que ya no podía evitar su encuentro. De inmediato supe quien era,  sus ojos de fuego lo delataban…
EL DIABLO!
Mi cara palideció del susto mientras boqueaba sin aliento como un pez fuera del agua. Como pude me reincorporé torpemente de mi desmayo, apoyándome de espaldas contra la puerta del carro. Nuestras miradas se cruzaron y sin poder desconectarme por su efecto hipnótico y sedante, nos pusimos a conversar. Sin presentación, saludos, o preámbulos de algún tipo, como si nos hubiéramos visto anteriormente, lanzó su primera pregunta, la que me causó tan extraña incomodidad como sorpresa, haciendo que mis pensamientos saltaran demencialmente en mi cabeza y mis emociones corrieran locamente por mis nervios. Acepté el desafío de responderle, aun cuando sentía  que no lograría articular alguna palabra (como en un flashback, me imaginé al valiente  Florentino, personaje de cuentos del folklore venezolano, antes de batirse en duelo con el Cachuo vestido de liquiliqui, a punta de coplas):
- sabrás por qué no hubo misa hoy aquí en el pueblo?. Vengo de la iglesia y la encontré cerrada.
Perplejo por aquella singular pregunta, parecí delirar como si una fiebre me hirviera los tejidos, mientras le veía fijamente el rostro de piel cobriza,  tan dura como el cuero del ganado curado al sol, llena por cicatrices de expresión malvada. Alrededor de su silueta flotaba el mismo espejismo de agua, haciendo desfigurar cualquier contorno visible. Un impulso de mi pensamiento exclamó: Así que tu eres el Mismísimo Diablo!. Casi de inmediato sus ojos de serpiente parecieron responder brutalmente dentro de mi cerebro: “Si lo soy Y QUE?!”, con una fuerza tan violenta que no imaginaba que existiera algo de esa magnitud, enmudeciéndome en el acto hasta el alma. Solo logré responderle de forma automática.
- Hoy no hay misa aquí porque es la Celebración en El Valle. Todos se fueron para allá desde temprano.
- Ah caramba, con razón no veo a nadie. Yo venía temprano para asistir a la misa – respondió sorprendido rascándose la cabeza, lamentándose de su desatino.
Mi confusión era total, no encontré argumentos frente su absurdo comportamiento, pero me atreví a pensar sin importar la consecuencia de mi osadía: “mosca! Puede ser que este mintiendo y trata de engañarme. Será que busca a alguien para hacerle alguna maldad? O a varios? O a Todos?”. Al ver que no había respuesta violenta sobre mi pensamiento como había ocurrido antes, poco a poco sentí que retomaba parte de mi control y del Mismísimo también. Quise ir mas allá con mi pensamiento: “Tanta maldad que has hecho, cuantos han sufrido y por tu culpa!”  - una microscópica duda se interpuso – “mmm..., eso es lo que me han dicho siempre”.
Sentí un terrible odio y quise por un instante provocarle algún daño físico o moral que menguara su figura o su ánimo. Quise mentirle intencionalmente para que siguiera perdido. Lo vi inferior y yo superior, imaginé que era una piltrafa bajo aquella ruin estampa y yo un verdadero coloso, orgulloso y arrogante, blindado por una armadura indestructible. Quise escupirle toda clase de blasfemias con la misma violencia que sentí cuando interceptó mi primer pensamiento, sobre su destino como errante eterno de estos caminos estériles, polvorientos e infinitos. Quise devorarlo en un grotesco acto de carnicería pura. Ya no me importaba el calor, sentí hasta deseos que la temperatura se elevara aun más.
Sin esperarlo me había apoderado de toda su maldad, algo que sin darme cuenta siempre había codiciado, solo faltaba algún acto reflejo para que todo se trasladara desde mi cabeza a mis extremidades y reaccionara contra el. Pero nada sucedió. No supe si sabía lo que me estaba ocurriendo pues no mostraba ni el más leve signo de conocimiento, aunque eso ya no me importaba. Sintiéndome dueño de la escena, una vez más quise humillarlo ofreciéndole una paga miserable por un trabajo que deseaba hacer en el jardín de mi casa:
- Cuánto me cobras por cortarme el monte ese y dejarlo bien bonito? – pregunté con cierto desden por sus malignas habilidades.
- Lo que usted quiera patrón, pero eso si, hoy no será. No cargo mis herramientas de trabajo conmigo. Tal vez mañana será que venga. Usted me da lo que considere justo. – respondió de forma afable y cortés, y en su rostro marcado por tanto mal, solo podía apreciarse una fugaz sonrisa. Acto seguido, hizo una profunda y lenta reverencia, elevando su gorra desde la cabeza, se irguió, giró sobre sus talones y sin palabras que lo despidieran siguió por el largo camino en su misma dirección, aunque despreocupado por su destino.
Me hizo gracia su accionar, y lo seguí con la mirada por un buen rato pero sin esperar perderlo de vista. Cuando el calor cedió unos cuantos grados, lentamente empecé a recuperar la tonicidad en mis músculos y el juicio de mis sesos. Pude respirar el aire cada vez menos viciado, mi visión recobró su nitidez y volví a percibir de nuevo al tiempo liberado en sus amarras sobre aquel suelo profanado…

A varios kilómetros del lugar, sobre el asfalto a más de 140 kms/hora en mi Volskwagen Gol 2007, ahora con el aire climatizado de la cabina a unos refrescantes 24 grados y una estúpida canción ochentosa en la radio a la que no prestaba la mas mínima atención (un tal Steve B “..because i love youuuu!..”), me atormentaban preguntas sin poder conseguir una reflexión convincente sobre lo sucedido. Angustiado de no poder salir de aquel laberinto lleno de bifurcaciones mentales, inquieto por el no-lugar de donde procedía, me detuve cuando pude en el camino y concluí serenamente:

A las cenizas y al polvo volveremos tarde o temprano,
Mientras tanto Su trabajo parece estar bien hecho en nosotros,
Para nuestro goce o destrucción
Solo hay que saber usarlo
Pronto!

lunes, 10 de septiembre de 2012

Aporte al entendimiento sobre el antropólogo sin oficio. Retornando a la primera divagancia



¿es posible aún realizar esta labor en un tiempo de procesos de uniformización a escala planetaria?

Siempre sentí que mi intención en este experimento como escritor de algunas ideas algo irreverentes, es decir al por qué me refiero al antropólogo de esa manera, había quedado poco aclarado en mi primer artículo (ver BREVISIMA DIVAGANCIA SOBRE EL TITULO). Es por esto que nuevamente asumo el reto de acercarlos al tema en cuestión, valiéndome en esta ocasión de un atajo menos espinoso y que me permita sacarlos mas rápido de semejante enredo. La musa inspiradora la conseguí en uno de esos artículos que publican anonimamente en facebook y que solo esperan que coloques ME GUSTA para complacer, o mejor dicho, para no herir el vano ego de quien lo hace público a una comunidad. Contenía una frase que decía: "Qué responde la gente cuando les digo que estudio antropología?", sugiriendo algunas respuestas como: "Qué es eso?", "De qué vas a trabajar / vivir?", "Que bueno, porque necesito una terapia", "Eso estudia a los animales?"; "HMMM Que interesante".

Cuando dicen:"HMMM QUE INTERESANTE..", es quizas la respuesta que mas me ha desagradado oir, como si entendieran finalmente quién eres y cobra sentido lo extraño que le pareces. Mas allá de sentirme ofendido por aquella respuesta, lo que percibo es que toda esa ignorancia sobre temas sin importancia para algunos, no es mas que el exceso de haber consumido información chatarra muy bien dirigida por una megaindustria del mercadeo desde hace mucho tiempo, lo que ha significado que un grueso de la población mayormente urbana haya transformado sus PATRONES DE CONSUMO en simples HABITOS DE VIDA y por tanto sus esquemas de VALORACION. Sencillamente somos (tambien me incluyo ahora como simple consumidor) unos devoradores de todo cuanto produce esa gran industria sin mayores complicaciones, y eso es lo que creemos como el DEBER SER. Ahora bien, todo lo que no es consumible (la figura del antropólogo por ejemplo), monetarizable, ni siquiera desechable para luego ser reemplazado, no encaja en el sistema de medición establecido, no es cuantificable ni cualificable, es simplemente BASURA y hasta SATANIZABLE, dentro del nuevo entendimiento político y religioso de la actual sociedad de consumo. 
En pocas palabras, para buena parte de la sociedad moderna contemporánea, el antropólogo (al igual que muchos otros ...ologos)se encuentra al borde de una extinción irremediable, sin audiencias, sin lectores, sin espacios, sin oficio. Quizas seamos rescatables, YO LO ESTOY DUDANDO

PD: Recomiendo la lectura de:
"Ciudadanos y Consumidores" de García Canclini
"El Oficio del Antropólogo" de Marc Augé
"La Civilización del Espectáculo" de Mario Vargas LLosa

domingo, 15 de julio de 2012

El infortunio de los pasteleros. Divagando en un cuento

Hace mucho pero mucho tiempo,  vinieron a estas tierras unos tipos provenientes del otro lado del mundo. Dedicados al delicado arte de la repostería, tenían como propósito hacer un gran pastel, querían hacer el mejor pastel del mundo. De acuerdo a sus conocimientos sobre cocina para la época, que no eran gran cosa, juntaron ingredientes en proporciones calculadas a la medida del ojo tuerto de uno de ellos, y lo introdujeron en un horno que habían improvisado con el barro y las cristalinas aguas que encontraron en el lugar. Al cabo de unas largas horas, casi a punto que se les quemara, sacaron una torta deforme y sin consistencia. Se preguntaron: "sería la levadura? o la harina? o los huevos?".  Decidieron hacer una nueva mezcla agregando mayores cantidades de cada ingrediente, endulzándola ahora con papelón y cacao, pero nuevamente el resultado no fue el esperado. Continuaron intentándolo, aventurándose cada vez con nuevas y extrañas combinaciones: trituraron la piedra y carbón, le rayaron yuca dulce y amarga, desgranaron el maiz de las mazorcas, le pusieron bastante petróleo, fundieron oro y otros metales,  molieron gente negra, india y europea, le vaciaron todo el saco de ideas, motivos, ilusiones y esperanzas pero nada consiguió el efecto deseado, solo lograron hacer un gran bojote. Cansados y frustrados, decidieron adornarlo a ver si al menos mejoraba su apariencia. Con mucha torpeza gastaron sus últimos recursos en faralaos de  crema de democracia batida y guindas de dictaduras, hasta que dijeron "se ve bueno". Complacidos con su obra le colocaron una vela y festejaron, pero ninguno quiso probarlo por temor a una gran indigestión. El pastel quedo servido en la mesa sin que pudiera ser probado ya que los pasteleros volvieron a su lejano país de origen y nunca mas regresaron. Solo se les ocurrió llamarlo "América Latina" para que el recuerdo de su osadía se mantuviera en sus mentes,...  y en la historia.

martes, 29 de noviembre de 2011

Una historia de encuentro y desencuentro

Sentada frente al computador, Monica teclea desesperadamente nombres y lugares comunes de un pasado compartido con Angel, tratando de calmar las angustias de un encuentro inconcluso, avivando el fuego al atizar unas cenizas casi extintas en el olvido. No hay hora ni momento total que no sea usurpado para continuar la frenética búsqueda que dé la salvación a aquellas almas en pena. Un recuerdo es el culpable, compuesto de múltiples escenas de un romance en lo mejor de la encarnada pasión de caricias y sentimientos, de compañías en un paseo en el caliente verano o en el frío invierno tomados de la mano, de tiernas escenas sin ningún parecido con el mundo de los mortales sino el de los ángeles. No hay transcurrir del tiempo ni espacio que se le parezca a la realidad en toda esa composición, todo es perfecto, todo brilla con un áurea especial, nada trasciende, origen y fin es lo mismo. No existe mas nadie en este recuerdo o al menos, las sombras de aquellos que se amoldan a la escena sin garantías de haber estado siquiera, bien pudieron entrar mucho después como producto de una memoria poco fiel para todo aquello que no fueran las figuras de dos seres en eterna unión.
La tentación de deshojar el libro del pasado inunda a Monica como el olor de la menta fresca, sin importar mas nada que encontrar a su Angel. Clik, Clik, Ang...,Clik, Click, Vaderr...? cómo es que era?...ok! Valderrama, Clik (Enter). Segundos de espera, no hay razones para esperar mas que fracciones de segundos y........Aquí está! Aparece en Facebook: Angel Valderrama, Went to Wisconsin High School, Born on July 15, 1965. Sin vacilar, de inmediato pulsa un SEND FRIEND REQUEST(Clik!). Mientras espera alguna respuesta, la curiosidad hace que Monica se atropelle y sus dedos se pisen anticipándose a las letras, cometiendo errores por doquier. Ve las 64 fotos: su nuevo look, menos cabello y menos delgado, pero sigue con su sonrisa educada y gentil, solo ella sabe que es mas que eso. Sus amigos y su familia de antes y los de ahora acumulan 431 personas, casi todos borrados o desconocidos por la memoria de Monica, aquella que poco se ocupó de grabarlos bien en sus recuerdos y solo lo puso a él, varonil, seguro, exitoso y avasallador en todos los ámbitos en que se desenvolvía. Deportista nato, inteligente y brillante en la universidad y el trabajo, el centro de atracción en las fiestas y reuniones, el líder y el compañero fiel, el amante incansable. Su imagen era poderosa y aunque lo que observa en sus retratos mas recientes en sus 7 álbumes sugieren un tipo parco y sereno, conservador y rutinario, Monica esta cada instante mas convencida de su necesidad hacia él, al igual que él por ella. REQUEST CONFIRMED, y empiezan los acercamientos temerosos en el CHAT, exagerados en la formalidad de las palabras aprendidas con el tiempo, hasta llegar a aquellas simples que promueven el reencuentro inmediato, no sin antes prevenirse mutuamente sobre algunos riesgos que pudieran trastornar la ocasión. Monica segura que su ingenuidad sigue estando intacta y que no tiene nada que ocultar o la avergüenze, decide confiarle con la mayor sinceridad posible algunas cosas, como una aventura amorosa impensable para él y un viaje de soltera en un crucero con sus mejores amigas, haciéndole entender que ya no era tan mojigata como él pensaba y gozaba de mas audacia e independencia que antes. Angel por su parte, seguro de nada importarle quien le hablaba y nada perder al seguirle la corriente, si acaso ganar un encuentro fugaz que le sacara de su fastidio, decide irse hasta el final en vez de comenzar por el principio en sus confesiones: Mi Corazón – asi solia llamarla - solo hay algo, solo algo nada mas, soy un drogadicto empedernido, me encanta y no puedo dejar de consumirla, así que no intentes por nada del mundo controlarme ni cuestionarme OK?. La admiración por Angel actuó mas fuerte que el rechazo, y sin pensarlo aceptó los términos sin importarle las consecuencias, y aunque su desconcierto le hizo tambalear a ratos su compostura, finalmente el encuentro sucedió, y para Monica nada fué peor, algo que no dejó de recriminarse por mucho tiempo. Nunca mas volvieron a encontrarse pero la huella fatal del encuentro dejó erosionado hasta siempre aquel terreno en la memoria de Monica. Nunca imaginó una experiencia tan agria, no tanto por ser espectadora de tanta autodestrucción a placer, ni por recibir nada a cambio de nada tampoco, sino por el terrible conflicto personal que empezaba a carcomerle vorazmente . Como una nave que zarpa en el mar sin buen rumbo y termina inesperadamente en un horrible naufragio quedando solo los restos flotando en el mar quieto, así quedó Monica Jimenez, 42 años, maestra de profesión, divorciada sin hijos, de bello rostro, sonrisa dulce y de esbelta figura femenina que muestra los mejores matices de una edad madura, inteligente, extrovertida, de personalidad enérgica pero de modales elegantes y delicados, de buena educación y de buena familia. Su apartamento de ciudad, muestra el lujo necesario para identificar su buen estilo, acorde a una clase social acomodada. En su rincón favorito su laptop ultraplana, ultraliviana y ultrarapida, mantiene una sesión abierta del Facebook con el perfil de Angel Valderrama, al que no verá de nuevo.
Dos días han transcurrido desde entonces, y después de miles de cigarrillos y tazas de café, de horas sin sueño, sin palabras y confusiones de todo tipo en su cabeza, salta de su silla violentamente como un resorte liberado, toma las llaves del carro con la derecha, su cartera con la izquierda, y con el antebrazo se seca la única lágrima de rabia y tristeza que le queda. Monica saldrá decidida a buscarse en algún lado, segura que ya no irá al mismo sitio donde antes se refugiaba, su pasado.

Mas allá de la tristeza, mas allá de la autodestrucción, mas allá de tanta desolación, qué hay detrás del ingrato relato? Qué produjo aquel efecto imborrable en la memoria ?

CONTINUARA...

jueves, 28 de julio de 2011

Relato de un desventurado

(dedicado a mis compañeros de trabajo)

Cuando empecé con este proyecto, me propuse sacarle provecho desde las ideas más notables (por supuesto, que estuvieran a mi alcance y disposición para el abordaje) hasta cualquier circunstancia por minúscula e insignificante que fuera o parezca, no solo para ejercitarme con las palabras sino con la esperanza de que con ellas develaría otras cosas que no pudiera visualizar a simple vista, bien sea por cansancio, flojera, ignorancia, torpeza o por mera casualidad.
Esta es quizás una de las peores ocasiones para sacar provecho, por lo inútil, irrelevante, insignificante, paupérrimo, degradante, ridículo, retorcido, pedante y estúpido del caso, aunque tal vez sepa que sirvió de algo al final que lo escriba (o lea nuevamente). No es ningún acertijo ni mensaje encriptado, tal vez  solo sea el resultado de haber recibido una patada en la cabeza en mi adolescencia, o miles de horas viendo televisión chatarra sin ningún tipo de control, o millones de segundos viendo el techo como si lo fuera atravesar, o simplemente.....yendo a trabajar, en mi rol de burócrata envilecido, ser carroñero que se alimenta con desperdicios de un trabajo totalmente descompuesto, de temperamento enfermo que alucina constantemente cuando no rie, y que sufre continuamente de arrebatos de un poder ilógico, ese que significa querer no es poder!; que dejó de gustarle envejecer porque sintió que le sucedía igual que a los perros pero con el cuerpo humano, dejó de pensar entonces en el tiempo futuro a menos que sea para hacerse parte en algún momento de una imagen mediatizada de felicidad, inmortalizada en un paisaje soleado rodeado de cocoteros y música reggae de fondo. Este es un relato que en nada contribuye a la historia de nada, mas bien la empeora si es que pensamos en que de una u otra forma evolucionamos en una dirección triunfante, y esta no seria la oportunidad para ir hacia allá. Los hechos que a continuación les narro, han ocurrido desde siempre en días cualquiera de mi infinita condena de trabajo...

Llevo un tiempo incalculado viendo fijamente la pantalla como esperando algo que ni siquiera se como definir. Los pensamientos son tan escasos como las nubes en pleno verano. Hace casi mediodia que desperté y el ánimo sigue siendo el mismo, el de un sobreviviente del apocalipsis postmoderno. Ironicamente reviso mi correo cada veinte minutos para ver si tengo alguna solicitud de trabajo, y darme cuenta que lo que ha llegado es tan insignificante como la bola de pelos que está en la suela de mi zapato. Alguien casi anónimo pero con ínfulas de importancia me llama para recordarme sobre tal o cual correo y que aún continúa esperando mi respuesta sin dejar de hacer la acotación en extremo fastidiosa “es que mi jefe me dijo que...”,” es que llamaron del despacho preguntando que pasaba con...”, como si fuera la gran vaina importantísima, del cual depende el futuro entero de la nación o algo por el estilo. Yo debo responder adecuadamente de acuerdo a mi modesta jerarquía “ok, dame unos minutos para ver qué sucedió con ese caso y.....” bla,bla,bla “con mucho gusto, para servirle, buenos días para usted también”. CLUCK! Exhalo con fuerza y dejo caer mi cabeza con todo su peso, para rezongar luego “que mierrrrrrrrr, para lo que quedé!” “y que me apure,....váyanse a la MIERRRRRR”. De repente, como si la pantalla se transformara en un interlocutor estúpido le grito silenciosamente “VETE A L A M I E R D A!”, “J O D E T EEEEEEE!”, “además que me pagan esta miseria también quieren que trabaje, estos tipos si que joden!” “y que se creerá esa bruja que me llamó?” UHMMMMMMM. Los dedos parecen estirarse cuando arrastro toda mi cara hacia un lado, haciendo que mi boca y ojos se deformen por completo con la acción de mi mano. “Dios, cuando ira a acabar todo! No aguanto mas!". De inmediato mi mente se deja llevar hacia  un estado mortal de inercia, entra en blanco puro, caigo en trance, mis oidos se agudizan  y sin poder evitarlo escuchan con total claridad la conversación que sucede detrás de la media pared que nos separa en cubículos, ahora la musica melodramatica de la vecina y luego la conversación telefonica de otro que habla con alguien que parece ser su pareja de toda la vida, con tanto desanimo que asfixia de aburrimiento. Mascullo palabrotas hasta que ya no quiero saber nada de esto. Trueno las conyunturas de mis dedos ya deformes, me rasco en el mismo sitio del brazo, hurgo en mi nariz y luego en el pabellón de la oreja, me hago un pequeño bucle en un mechón de cabello, me ajusto la correa del reloj,...tratando de calcular el tiempo transcurrido me doy cuenta que solo han pasado 8 segundos!. Me resisto a abrir el correo de nuevo con temor a retroceder en un parpadeo a la primera hora del dia.
Como si nada, llega la hora del almuerzo y como desesperado mas por el sol y un poco de aire que por comida, salgo del encierro pero sin lograr rebasar el perímetro de dos cuadras al que estoy acostumbrado. Las opciones: chuleta ahumada endulzadas con duraznos, papas colombianas, ensalada cesar y tajadas de platano acompañado de un vaso de jugo de patilla, lo mismo de todos los martes y jueves durante mil semanas seguidas. Ya no hay sazón que complazca, solo comer para justificar el tiempo fuera de la oficina. Los amigos de ocasión persisten en los mismos temas de siempre: la crisis politica, el negocio redondo, la nueva compañera de trabajo que incita al sexo complaciente y morboso con cada giro que da en su silla, etc.  Una hora para comer y hablar sin ganas con apariencias de que todo sabe bien, todo huele bien, todo suena bien, todo se ve bien, respondiendo todo a razón de una carcajada por minuto, mostrando una combinación de dentadura amarillenta y restos de comida alternadas de gargarismos con refresco, un ritual patetico y hasta asqueroso. Al finalizar, la energía se va disipando con la modorra ocasionada por la  comida y el calor del trópico, para de esta forma volver a la oficina, al interior del monolito de concreto, lleno de laberintos frios, de pasillos cubiertos de fotos sin expresión de nuestros lideres, cuales figuras de ejemplaridad, que exigen silencio para su descanso en la verticalidad de las paredes. Rostros que no muestran benevolencia alguna, de tanta rudeza expresada en sus poderosos mentones de piedra.
La tarde es tan ruin como la mañana,  ya casi no hay fuerzas para salir corriendo y solo alcanza para llegar a la silla y poder aprovechar algunos segundos antes de empezar la jornada vespertina con alguna estúpida distracción frente al computador, compañero mudo e incondicional pero que si pudiera nos aplastara los dedos con el teclado o nos ahorcara con el cable del raton, de tanto golpe y maltrato que le damos desde que lo conoces, desde aquel primer día que lo viste y te dijeron: Este será tu puesto de trabajo y este tu computador, este es.....,etc. Su fragilidad y belleza te cautivaron instantaneamente, produciendo en ti cierta ternura por lo dulce que se muestra al tacto, tanta suavidad y tanta nobleza hacen que lo adoptes sin ninguna queja. Con el tiempo se hará tu único amigo, tu único confesor y tu único desahogo, incapaz de traicionarte pero cuando sientes que flaquea no dudarás en ejercer tu mayor furia contra él sin importarte el daño. Enceguecido eres capaz de destruirlo en un segundo o dejarlo inválido para siempre, satisfaciendo tu sadismo forzándolo al máximo esfuerzo hasta que logres vencer sus baterias, cpu, ram, rom,... el corazón, el cerebro, sus pulmones y muera del insoportable dolor. Si esto llega a suceder, su extinción bien habrá estado justificada, no hubo mejor muerte que la suya, pero nunca bien dignificada: “se fundió esta mierda! Que cagada, ya no servia ni para chatarra”. Luego entiendes tu rabia al ver como te perciben como un monstruoso asesino y tratando de remediar lo irremediale les dices: ”vino defectuosa porque las otras funcionan perfectamente”,”por qué no la vinieron a revisar cuando yo lo solicite? Ah?”,”mira, mira como suena, tenia todo suelto, seguro eso causó un corto circuito”,”cuando se la llevaron para probarla le quitaron piezas”..que mas dá, pronto te asignarán otra y en pocos dias volverás a resolver casos, tomarás mas café, repetirás los mismos comentarios, te pasarás la mano por la cara infinitas veces, etc, etc. Al final el resultado sera el mismo: sistema 8, tú cero, solo el viernes es que logras vislumbrar un resultado menos deshonroso en una prórroga demencial de tu vida, cuando te dirijes al sitio de siempre a emborracharte con amigos fantasmales y tan enloquecidos como tu...

No sabes como parar nada,
 todo seguirá el ritmo acostumbrado día tras día,
semana tras semana
año tras año.
Nunca logras nada,
solo envejecer a la velocidad de las moscas
no hay nada que valga realmente,
nada de qué estar orgulloso
ni siquiera aquel botón de reconocimiento,
porque no tiene ojal que lo sujete.

Solo eres un burokrata

lunes, 4 de julio de 2011

El placer de escribir

Les digo amigos, escribir a los 41 (en los 40 suena mas elegante) puede parecer una cosa sencilla pero en realidad no lo es. Sobre todo si no lo hiciste 20 años antes o si solo lo hiciste ante una necesidad imperiosa como lo fue durante tus estudios en la universidad (si es que fuiste), en una carta de amor a tu primera novia (si es que la tuviste) rogándole por una reconciliación, en un correo a una amistad querida que se encuentra lejos (si es que entiendes lo que es estar lejos de verdad y no a la vuelta de una esquina), y otros etcétera que no alcanzo a imaginar pero que seguro deben ser tan válidos como los anteriores. No incluyo aquí lo que hoy hacemos encapsulando palabras en criptogramas (a través del celular o en los diversas formas de chats) que simplemente representan guiños y señas de un desdichado mensaje ahogado en las frías aguas del silencio. Escribir puede parecernos una tarea tediosa e inútil, cuando en nuestra principal forma, aunque reducida manera de racionalizar las cosas desde una perspectiva monetarista, se vuelve una actividad totalmente irrelevante por su nula capacidad productiva (excluyo a los escritores de profesion, cuya apreciacion seria otra, tengan o no exito en el mercado de las escrituras).
Si bien es cierto que las nuevas tecnologías han facilitado ampliamente las maneras en que nos comunicamos, la calidad en la forma como lo hacemos no parece haber mejorado, y muy por el contrario ha desmejorado notablemente. Mas allá del análisis que esta aparente contradicción amerita, solo lo hago para reforzar mi anterior afirmación sobre la actual atrofia en nuestra capacidad de escribir, actividad que nos ha ennoblecido como seres humanos por ser una importante herencia de nuestra evolución, y a la que le debemos invaluables logros como sociedad que se proyecta en el tiempo, muy a pesar de nuestras limitadas capacidades físicas adaptativas al medio ambiente.
Lo que quise expresar a través de este breve elogio a la condición humana, género al cual me siento muy afortunado de pertenecer (les aseguro que hay algunos que desearan ser cualquier otra cosa!) es simplemente eso: reafirmar mi humanidad! Y de qué manera?, dirán ustedes (o tu, si eres uno solo): a través de estas líneas, que hacen un párrafo, que hacen ideas, que nacen en mi cabeza, que surgieron de todo lo que hoy he acumulado y aprendido, que tienen alguna intención de hacerme comunicar con otros iguales que yo (y otros no tan iguales, que alivio!), que escribo con mis manos, que leo con mis ojos para saber si es así lo que quiero decir, que me puede producir risa, preocupación, enfado, desesperación y calma, similar a la mejor de las alucinaciones del pensamiento!.
Escribir entonces, más que una necesidad por considerarme un ser humano, sin más epítetos o calificativos de algún tipo o naturaleza, es un gran deseo y un gran placer. Algo que siempre tuve en mente más allá de mis apasionados y llenos de locura años 20, lejos de mis escritos universitarios, mucho mas lejos de mis inocentes rimas en las cartas a la primera novia, hacerlo a estas alturas de mi existencia me hace sentir mas completo que antes de haberlo empezado a olvidar (CARAJO! que bueno es Mozart para acompañarte a escribir [gracias bela, tenías razón]). Una vez que he soltado los temores (la verdad es que ya no se cuales son, pero les juro que estaban allí a mi lado pateando todas mis inquietudes) y me he concedido algo de libertad para escribir (no obtendremos nuestra libertad plena hasta que nosotros mismos aspiremos ser libres verdaderamente), mi percepción de Vida se expande a cada segundo casi hacia el infinito (y no exagero [o será Mozart?!]). En ese momento de expansión logro la conexión con lo más humano de mí, y como en un flashback me hago parte de cualquier pasado de la historia de la humanidad, me preocupo a su vez por mi presente y el de los demás y simultáneamente me proyecto hacia el futuro de toda la humanidad, que en definitiva es el mío también.
Escribir tal y como lo hago ahora, esperaba haberlo comenzado hace tiempo. No lo hice sino mucho después de la universidad, de las cartas de un noviazgo remoto y de lo mas reciente, las cartas a mi gran amiga bela, existiendo muy lejos de donde estoy yo ahora. Como también te dije, no lo consideré o le reste importancia, por su escaso valor en mi limitada apreciación del mundo en ese entonces. A mis 41 años de vida, momento sabio para apreciarlo todo, no me lamento del tiempo transcurrido sino siento la alegría que hoy me produce hacer las cosas. Emoción que quisiera contagiar y es por esto que le dediqué algunas líneas de mas al tema de mis escritos. Emoción que significa la pasión por ser humanos, libres y  parte de este planeta y de todo lo que en él existe. Emoción que descubrieron nuestros antepasados y que igualmente quisieron contagiar a sus congéneres, a través de los códigos del lenguaje utilizados en su época e inmortalizarlos en el tiempo, a través de la escritura. Espero que lo sigamos haciendo así, por los siglos de los siglos.